En la mañana del 23 de marzo de 1999 fue asesinado Luis María Argaña, entonces vicepresidente y enemigo declarado del movimiento oviedista al que representaba el presidente Raúl Cubas Grau. Tres hombres acribillaron su camioneta cuando se encontraba camino a sus oficinas ubicadas en el Centro de Asunción. Esto causó que asumiera provisoriamente su cargo el presidente del Congreso Luis González Macchi (ANR, argañista).

El vehículo de Argaña recibió múltiples impactos de bala poco después de las 8:45 de la mañana, tras ser interceptado por tres hombres a bordo de un Fiat Tempra, en Sargento Gauto a metros de Venezuela.

Al día siguiente, el 24 de marzo, su cuerpo fue velado en la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional Republicana y posteriormente miles de personas acompañaron la comitiva fúnebre desde su hogar hasta el Congreso, la ANR, y el cementerio de la Recoleta, donde fue enterrado en el panteón de su familia.

El magnicidio coincidió con la anual marcha campesina, quienes tomaron las plazas alrededor del Congreso junto con los “jóvenes del marzo paraguayo”, quienes responsabilizan al principal adversario político de Argaña, el general de caballería Lino César Oviedo, recientemente indultado por el presidente Raúl Cubas Grau.

Todavía ese 24, la oposición en la Cámara de Diputados presenta un pedido de Juicio Político a Cubas, por mal desempeño en sus funciones, que fue aprobado por 49 votos de 73 diputados presentes. Posteriormente, Cubas intentó descomprimir la tensión política ordenando el arresto de Lino Oviedo.

Ya el viernes 26 de marzo, la situación escaló rápidamente cuando jóvenes y campesinos que se manifestaban frente al Congreso fueron víctimas de represión por parte de la Policía Nacional, que sin provocación los atacó con carros hidrantes, gases lacrimógenos, cachiporras y escopetas cargadas con balines de goma. Se sumaron también tanques de las Fuerzas Armadas en el intento de despejar la protesta en esos espacios públicos.

En lugar de dispersarse, los jóvenes y campesinos intentaron mantenerse en las plazas, y esa noche, simpatizantes de Lino Oviedo fueron filmados y fotografiados disparando con armas de fuego hacia los manifestantes. También se detectó la presencia de francotiradores oviedistas en los edificios aledaños.

Al día siguiente, en medio de la confusión, se estableció que cuatro jóvenes fallecieron y que hubo una gran cantidad de heridos en gravedad por los disparos.