Asunción, 25 jun.- El retablo que presidió el sábado la masiva ceremonia de beatificación de la carmelita María Felicia de Jesús Sacramentado Guggiari, un diseño del artista plástico Koki Ruíz elaborado a base de miles de rosarios, será ahora preservado a la espera de decidir su destino definitivo.

Ruíz dijo a Efe que el retablo con el rostro de “Chiquintunga”, como es conocida la beata paraguaya, regresará esta semana a San Ignacio (Misiones), donde fue elaborado, para su impermeabilización y que pueda resistir la intemperie.

La obra con el rostro de la beata, de más de 9 metros de alto y 7 de ancho, fue descubierta durante la misa de beatificación de “Chiquitunga” en el estadio General Pablo Rojas de Cerro Porteño, más conocido como “La Nueva Olla”, donde asistieron unas 40.000 personas.

“Esa obra se hizo pensando en el estadio de Cerro Porteño y esa mirada de la Chiquitunga y esa sonrisa puedan ver todo el estadio al abrirse el telón, de eso se trata un poco el ritual de develar el rostro”, dijo Ruíz.

El artista desconoce si el retablo será destinado a una lugar para su exhibición permanente, y agregó que se trata de una obra muy grande como para “caber en cualquier sitio”.

“Luego vamos a buscarle lugar, es una obra muy grande, y vamos a tener que buscarle el lugar donde pueda caber y donde se pueda adaptar para que pueda entrar esa obra. Iremos primero cuidando de que la obra esté bien y después vamos a buscarle el mejor destino donde se pueda exponer”, añadió.

El retablo permanecerá en “La Nueva Olla” hasta su traslado.

Más de 40.000 personas participaron de la ceremonia de beatificación el sábado en Asunción, entre ellas el joven Ángel Ramón Domínguez, objeto del milagro atribuido a Chiquitunga hace 16 años que presentó complicaciones en el parto y estuvo unos 20 minutos sin signos vitales.

Fue la obstetra que asistió el parto, en el norteño departamento de San Pedro, quien con el niño en brazos pidió la intercesión de “Chiquitunga” para que recobrara los signos de vida.

El proceso de beatificación de “Chiquitunga” se abrió en 1997 y en 2010 fue declarada venerable por el Papa Benedicto XVI, quien proclamó sus “virtudes heroicas”.