Convenios de género se enfrentan a obstáculos en legislaciones de cada país

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Las declaraciones y compromisos internacionales relacionados con cuestiones de género se enfrentan a obstáculos a la hora de adoptarse en la normativa nacional de los países que suscriben, según señaló a Efe en Asunción la coordinadora programas de la Oficina de ONU Mujeres Palestina, Inas Margieh.

Margieh sostuvo que existen “mejoras y pasos” enfocados a mejorar las condiciones de vida y derechos de las mujeres, como la adopción de la Agenda 2030 por parte del Estado de Palestina, según comentó, pero falta todavía implementarlo.

“La igualdad de género está muy arriba en la Agenda y creo que este es un indicador de que es un asunto importante. Ahora, el desafío permanece, creo que es compartido con Paraguay y otros países, en la actual traslación de estos compromisos al terreno, de compromisos internacionales a leyes nacionales”, expresó Margieh.

La coordinadora de Programas de ONU Mujeres en Palestina estuvo esta semana en Asunción junto a las integrantes de Mother’s School Society, que desde 1999 se dedican a trabajar en la educación de las palestinas.

Las mujeres de Mother’s School Society compartieron logros y experiencias con el Centro de Documentación y Estudios (CDE) de Paraguay, que impulsó la ley de paridad o el pago del salario mínimo completo a las trabajadoras domésticas del país sudamericano.

Para Margieh, ambos países se enfrentan también a retos y “reveses” similares que impiden los avances de las mujeres en la lucha por sus derechos.

“Hay importantes realizaciones con contratiempos, porque las palestinas tienen contratiempos. Se asimila con la situación en Paraguay, como hemos visto en los últimos días. Los grupos religiosos se están volviendo más resonantes, más tradicionales, por supuesto, y están influyendo en la opinión publica. Lo mismo en Palestina, donde el discurso religioso es una prioridad en la agenda y, a veces, las necesidades de progreso se enfrentan a una fuerte crítica”, comparó.

En el caso concreto de su país, observó que al mismo tiempo que se sostiene un sistema patriarcal “en el sistema legal, en las normas de educación, en el mercado laboral y en todo, básicamente” se abre paso una sociedad civil “viva y enérgica” impulsada por mujeres que miran por los derechos de sus iguales.

Sin embargo, cree que todavía se puede hacer más, y este avance pasa, a su juicio, por mejor administración de la economía y por una aumento de la presencia femenina tanto en el sector público como en el privado.

“No se puede trabajar en asuntos relacionados con las mujeres si no tienes un presupuesto adecuado para eso”, puntualizó Margieh en cuanto a la economía.

Margieh aludió a las limitaciones de la Autoridad Palestina para “tomar acciones y “destinar de su propio presupuesto recursos para cerrar la brecha de género”.

“Cuando no hay control sobre la economía, Palestina permanece dependiendo de los donantes, y sabemos que las políticas de los donantes están influenciados por el discurso político. De alguna manera, esto es un círculo vicioso que está ahí, en el contexto palestino, del que tenemos que ser conscientes”, agregó.

En cuanto a la representación de mujeres en la política su país, reconoció “no es muy alta”, con un porcentaje “en torno al 11 % en altas posiciones” y con tres mujeres en el actual Gobierno.

“En términos de representación es muy bajo”, insistió, y apuntó que sigue existiendo el “techo de cristal” cuando las mujeres intentan salir de puestos medios.

“Creo que tener mas mujeres representando las necesidades y prioridades de las mujeres y representando las aspiraciones nacionales es muy importante, su voz es importante”, subrayó Margieh.