Asunción, 27 sep.- La Cámara de Diputados de Paraguay rechazó el pago del salario mínimo a los trabajadores domésticos aprobado por el Senado el pasado junio y aprobó en su lugar que reciban el 70 % de esa cantidad, aunque ahora volverá a ser tratado de nuevo en la Cámara Alta.

El salario mínimo vigente en Paraguay está fijado en los 359 dólares (2.112.562 guaraníes), por lo que el monto que percibirían los empleados domésticos oscilaría en torno a los 251,45 dólares (1.478.793 guaraníes).

En total, 36 diputados rechazaron la versión del Senado, que reconocía el salario mínimo íntegro.

La actual legislación, anterior a las modificaciones que se plantean en el Congreso, establece el pago del 60 % del salario mínimo para los trabajadores domésticos, que incluye, entre otros, a chóferes familiares, limpiadoras, amas de llaves, niñeras, cuidadores de enfermos, ancianos o minusválidos, según recoge la legislación pertinente.

Las diputadas, independientemente de su bancada, se mostraron más proclives a aprobar la versión del Senado y recordaron el papel de las trabajadoras domésticas.

La legisladora Celeste Amarilla, del opositor Partido Liberal, señaló que “es un derecho que ellas ganen mejor”, mientras que la diputada Kattya González, de Partido Encuentro Nacional, recurrió a los artículos de la Constitución que reconocen los derechos laborales y la igualdad entre personas.

A eso se sumó la representante Del Pilar Medina, del Partido Colorado, para quien el reclamo del gremio es justo.

Por el contrario, varios diputados expusieron argumentos contrarios a la aprobación y partidarios del 70 %, como el portavoz de la Comisión de Legislación y Codificación, el diputado Sebastián Villarejo, de Partido Patria Querida, para quien la versión del Senado pretende “quedar bien” en lugar de “hacer el bien”.

Villarejo agregó que la propuesta de la Cámara Alta fomentaría el empleo informal y tendría “un efecto negativo social”.

En la misma línea se pronunció el colorado Raúl Latorre, quien arguyó que, con el aumento salarial a los empleados domésticos, las familias paraguayas dejarían de contratar sus servicios y se perjudicaría a las personas a las que pretende beneficiar la ley.

Los sindicatos de mujeres empleadas del hogar, que se agrupan en el Congreso desde que se empezó a tratar la modificación, recibieron “con mucho dolor” la decisión de Diputados, como señaló a Efe una de las portavoces del Sindicato de Empleadas del Servicio Doméstico del Paraguay (Sintradespy), Kelly Agüero.

“Nosotras nos creemos con dignidad de tener un salario mínimo. El 70 % para nosotras no es nada”, comentó entre lágrimas.

Agüero añadió que las cerca de 230.000 personas que se dedican al trabajo doméstico en el país son “gente humilde” y, en su mayoría, mujeres sin otra fuentes de ingresos, algunas incluso con hijos a su cargo dependientes de su salario.

Las agrupaciones de trabajadores del hogar seguirán “luchando”, con la vista puesta en el tratamiento de la modificación en la Cámara de Senadores.

Agüero descartó recurrir a la ministra de Trabajo, Carla Bacigalupo, ya que les “dejó plantados” en una reunión y, a su juicio, demostró “que no le interesa el tema”.

No obstante, fuentes del Ministerio de Trabajo aseguraron a Efe que nunca tuvo agendado un encuentro con estos gremios.