Asunción, 18 abr (EFE).- El candidato de la alianza opositora Ganar, Efraín Alegre, quien aspira a la Presidencia de Paraguay por segunda vez consecutiva, se presenta como la alternativa al gobernante Partido Colorado y punta de lanza de una fuerza de centro-izquierda que ondea la bandera del cambio en el país.

Alegre, de 54 años y abogado de profesión, es el presidente del Partido Liberal (PLRA), histórica fuerza opositora que el 22 de abril tendrá como principal rival en las urnas a Mario Abdo Benítez, el candidato del conservador Partido Colorado.
El líder de la oposición venció en diciembre las elecciones internas del PLRA con una gran diferencia sobre el otro precandidato a la Presidencia, Carlos Mateo Balmelli.

Antes de esos resultados, el Partido Liberal y la concertación izquierdista Frente Guasu, del expresidente Fernando Lugo (2008-2012), habían acordado que el ganador de las primarias liberales sería el candidato presidencial de Ganar.

Se trata de una alianza a la que se han ido sumando otros partidos minoritarios con la idea de aglutinar los votos necesarios para desbancar al Partido Colorado, actualmente en el Gobierno con el presidente, Horacio Cartes.

Precisamente fue Cartes quien frenó el primer intento presidencial de Alegre, que en las elecciones de 2013 fue derrotado por unos 200.000 votos.

Una segunda oportunidad, por tanto, para este liberal de cuna que comenzó su militancia activa en las Juventudes Liberales y ha sido diputado en varios periodos, y ministro de Obras Públicas y Comunicaciones de 2008 a 2011, durante la Presidencia de Lugo.

Aparte de su basta carrera política, Alegre alcanzó su cenit como líder opositor durante el Gobierno de Cartes, especialmente cuando se opuso al proyecto de habilitar la reelección presidencial, apoyado por el grueso del Partido Colorado.

De hecho, fue uno de los políticos de primera fila que salieron a las calles para oponerse a ese proyecto, que fue aprobado el 31 de marzo de 2017 por un grupo de 25 senadores, entre ellos ocho pertenecientes al Equipo Joven del Partido Liberal, principal oposición interna a Alegre.

El proyecto fue aprobado fuera del hemiciclo y en una polémica reunión en las oficinas del Frente Guasu de Lugo, que junto a Cartes habría sido el principal beneficiado del proyecto de reelección, prohibido por la Constitución.

Ello fue el detonante de la ola de violencia que ese mismo día tuvo lugar frente al Congreso, que fue parcialmente quemado por los manifestantes, mientras que el propio Alegre intentaba contener las cargas de la Policía.

El clima de violencia se extendió después a la sede del Partido Liberal, que fue asaltado por la Policía y desembocó en la muerte de un joven dirigente de la agrupación por el disparo de un agente.

Alegre, sin dejar de exigir responsabilidad por esa muerte, que gran parte de su partido califica de “terrorismo de estado”, apeló a la praxis política para aliarse con el Frente Guasu, pese al respaldo de estos a un segundo mandato presidencial.

Un ejercicio que además implica intentar cerrar las viejas heridas entre el PLRA y el Frente Guasu surgidas en 2012, cuando los liberales, que en 2008 se presentaron a las elecciones con la concertación de izquierda, apoyaron la destitución de Lugo en juicio parlamentario.
El actual objetivo de destronar a los colorados ha hecho de Alegre el adalid de propuestas para la reducción de la pobreza, la mejora de la precaria salud y educación, o la defensa medioambiental en un país agredido por la deforestación.

Un punto esencial de su programa es el de la energía, haciendo hincapié en la soberanía energética de las hidroeléctricas que Paraguay comparte con Argentina (Yacyreta) y Brasil (Itaipú).

Y por encima de todo la crítica más beligerante contra el Gobierno de Cartes, al que se ha referido como la “mafia” y acusa de “secuestrar” los poderes del Estado y de manejar la Justicia a su antojo.

Unas críticas que extiende a Abdo Benítez, quien, a juicio de Alegre, es la continuidad de Cartes y del coloradismo que ha gobernado Paraguay en los últimos 70 años.