Eulogio Jara, de primer medallista paraguayo a pastor evangélico

0
585
El extaekwondista y actual pastor de la Iglesia presbiteriana Eulogio Jara durante una clase de taekwondo a niños en el gimnasio del Colegio Cristiano Sudamericano de Fernando de la Mora el 20 de junio de 2019 en Gran Asunción (Paraguay). Jara se convirtió en 1987 en el primer paraguayo que conquistó una medalla en los Juegos Panamericanos, una hazaña que encumbro a este icono del taekwondo nacional antes de que decidiera dar un giro radical a su vida y convertirse en pastor evangélico de la Iglesia presbiteriana.

Eulogio Jara se convirtió en 1987 en el primer paraguayo que conquistó una medalla en los Juegos Panamericanos, una hazaña que encumbro a este icono del taekwondo nacional antes de que decidiera dar un giro radical a su vida y se convirtiera en pastor evangélico de la Iglesia presbiteriana.
Jara (San Juan Nepomuceno, 1965) escribió una de las páginas más importantes de la historia deporte paraguayo cuando se colgó el bronce en los juegos de Estados Unidos en la categoría de peso pluma (58-64 kilogramos) e inauguró el medallero del país sudamericano en la competición internacional.
Ahora, dirige una pequeña iglesia en la localidad de Fernando de la Mora, a 9 kilómetros de Asunción, donde narra a sus feligreses la historia de superación que le permitió abandonar la adicción al alcohol en la que cayó cuando colgó el kimono a los 38 años.
“Estaba en un colegio cristiano un lunes, amanecí borracho, triste y a punto de suicidarme. Alguien me habló de seguir a Jesús, de ser su discípulo y acepté. Desde ahí, cambié totalmente”, confesó el exdeportista en una entrevista con la Agencia Efe.
El fin de su carrera deportiva y una crisis matrimonial llevaron a Jara a una profunda depresión hasta que su maestro de taekwondo le ofreció un puesto como instructor en uno de los colegios coreanos cristianos de Paraguay, donde descubrió su fe.
A pesar de haber aprendido a dominar su cuerpo con golpes de taekwondo, Jara afirma que en aquella época no tenía ningún control sobre su interior, lo que le condenó a los “vicios”.
“En el momento más triste de mi vida, estaba enseñando en un colegio cristiano y no sabía por qué no tenía autocontrol, eso que nosotros enseñamos e invocamos en las artes marciales”, agregó.
Tras haber sido nombrado pastor, ahora el extaekwondista estudia un curso internacional de capellanía deportiva que le ha llevado por Grecia, Brasil y Argentina para formarse en el asesoramiento a atletas profesionales en el área espiritual. “Una persona que está mal espiritualmente no puede concentrarse bien y tiende a lesionarse”, explicó Jara, quien convirtió las oraciones en un ritual obligatorio antes de todas sus competiciones.
En la memoria de su carrera deportiva, quedarán importantes recuerdos como la travesía de 36 horas que emprendió hasta llegar a Indianápolis para enfrentarse con los deportistas de Puerto Rico, Cuba y Venezuela en los Juegos Panamericanos. Además, Jara también logró una medalla de plata en lo Juegos Odesur de 1986, que se celebraron en Chile, donde cayó derrotado en la final contra Argentina.
En el plano nacional, tiene un récord 10 años invicto en competiciones oficiales, entre 1986 y 1996, lo que le sitúa como uno de los referentes del taekwondo en Paraguay.
Después varios años alejado de los tatamis, Jara decidió en 2017 volver a reencontrarse con el deporte que le encumbró y desde entonces enseña la disciplina a los alumnos de un colegio coreano. Jara inicia cada una de sus clases saludando a las banderas de Paraguay y Corea que decoran el fondo del gimnasio, antes de empezar a adiestrar a los más pequeños en los movimientos de las artes marciales.
“Al principio hubo un poco de controversia porque en el tema de ser pastor y enseñar taekwondo muchos están de acuerdo, pero otros no”, indicó el sacerdote.
A pesar de que es una de las figuras más importantes del taekwondo paraguayo, Jara se desvinculó del mundo profesional, después de que en los últimos años la federación nacional se disgregara en varios grupos por problemas internos.
“Me gustaría que se uniesen todos por el bien del taekwondo. En realidad, los que pierden son los atletas porque no están yendo a las competiciones internacionales”, lamentó.
Jara confía en que el taekwondo paraguayo se reunifique antes del año 2022, cuando Asunción albergará la sede de los próximos Juegos Sudamericanos y tendrán la oportunidad de recuperar los éxitos del pasado.