Asunción, 25 ago.-La comunidad boliviana en Paraguay tomó el centro de Asunción en una fiesta de danza, diablos y ángeles en honor de la Virgen de Urkupiña, cuya imagen abrió paso a una explosión de folclore popular y ante la atenta mirada de asuncenos y extranjeros que transitaban por la calle Palma.

Por esa arteria, en el casco histórico de Asunción, desfilaron las cinco fraternidades que mostraron los más granado del folclore de la plurinacional Bolivia, desde la famosa Diablada de Oruro hasta los tinkus y caporales, con sus respectivas músicas y llamativos y simbólicos atuendos.

Todo un regocijo en honor de una Virgen que se celebra el 15 de agosto, la misma fecha en que se conmemora la Virgen de Asunción, patrona de Paraguay, como recordó el embajador boliviano, Reynaldo Llanque.

“Una virgencita que es la misma Virgen de Asunción, y el 15 de agosto el día de su cumpleaños”, dijo el embajador, quien siguió de cerca el desfile acompañado de representantes de la Cancillería paraguaya y de los nuevos prestes de la fiesta.

Los participantes que rindieron tributo a la Virgen de Urkupiña son parte de la comunidad boliviana en Paraguay, unas 700 personas que se asientan principalmente en Asunción y que se dedican al comercio textil en el Mercado 4, el mayor de la capital.

Algunos de ellos trajeron a Paraguay el folclore y tradiciones de sus lugares de origen, y quisieron hacer extensible a todos aquellos que se acercaron al centro de Asunción.

Entre esos emigrantes los provenientes de Oruro, que cerraron el desfile escenificando el relato de los siete pecados capitales de la danza de la diablada, uno de las más representativas del Carnaval de esa localidad y declarado Patrimonio de la Humanidad.

Así, la calle Palma fue el escenario del combate entre los diablos, representando la soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y la pereza, y el arcángel Miguel.

La jornada en Asunción finaliza con una serenata y una misa en honor a la Virgen de Urkupiña y el domingo se cierran los actos con una concentración de las fraternidades y una procesión.

La imagen de Urkupiña es venerada desde el siglo XVIII, tras aparecerse María a la hija de una familia indígena campesina en la comarca de Cota, al sudoeste del municipio de Quillacollo, departamento boliviano de Cochabamba.

Según la tradición, la Virgen obra milagros, por lo que es venerada tanto dentro como fuera de Bolivia.