Las condiciones climatológicas aumentan a 175.000 hectáreas quemadas en Paraguay

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Cerca de 112.600 hectáreas corresponden al Cerro Chovoreca, un hábitat de bosques secos compartidos con Bolivia, donde se concentra el mayor número de focos de incendio, según los datos proporcionados este martes por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), que monitorea la zona.

Las fuertes rachas de vientos y las altas temperaturas registradas en los últimos días han elevado hasta más de 175.000 el número de hectáreas de vegetación consumidas por el avance del fuego en el Chaco paraguayo, desde que hace un mes comenzaron los incendios que afectan a zonas como el gran humedal del Pantanal.

Cerca de 112.600 hectáreas corresponden al Cerro Chovoreca, un hábitat de bosques secos compartidos con Bolivia, donde se concentra el mayor número de focos de incendio, según los datos proporcionados este martes por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), que monitorea la zona.

Otras 62.300 hectáreas forman parte del parque natural de Río Negro, integrado en la zona del Pantanal, un gran humedal de 340.000 kilómetros cuadrados ubicado en la triple frontera con Brasil y Bolivia.

La entrada de un frente frío desde el sur ha ayudado en las últimas horas a las labores de control de las llamas, sin embargo desde la organización medioambiental señalaron a Efe que la situación sigue siendo “crítica” en estas dos áreas protegidas.

“Se necesita una coordinación como nunca antes se había hecho entre los países de la región”, advirtió el director de Cambio Climático de WWF, Óscar Rodas.

Rodas explicó que desde el pasado 11 de agosto se han contabilizado tres grandes oleadas de incendios en el norte del país, lo que ha provocado que el frente del fuego haya avanzado cerca de 80 kilómetros en dirección al sur.

Esta situación ha causado que las llamas hayan abandonado en algunos puntos las masas boscosas y haya alcanzado las primeras fincas agrícolas de la zona: las estancias Tierra Buena, Uruguay y Campo Grande.

“Hay un riesgo de que los focos se instalen en la línea uno, la carretera donde están concentradas la mayor cantidad de establecimientos agrícolas”, alertó Rodas.

El director de Cambio Climático de WWF indicó que la mayor dificultad para extinguir los incendios se debe a que se han producido en zonas transfronterizas, que apenas cuentan con infraestructura ni personal especializado.

Precisamente, el Gobierno paraguayo ha desplegado en la zona cuatro avionetas de origen brasileño y chileno con capacidad para verter agua en los focos de incendio, mientras que espera la llegada de dos aeronaves más de Argentina.

Además, Paraguay y Bolivia acordaron el pasado viernes la construcción de un cortafuegos en la frontera entre ambos países para evitar que los incendios se trasladen de un estado a otro con los cambios del viento.

Para Rodas, esta decisión “es un elemento paliativo pero no es todo lo que se necesita”, ya que afirma que “la potencia del fuego es tal que con rachas de más de 70 kilómetros por hora las llamas sobrepasan por el aire los cortafuegos”.

Ante esta situación, el portavoz de WWF aboga por aprovechar la mejora de las condiciones meteorológicas para que los bomberos forestales ingresen en la zona quemadas por vía terrestre y eliminen los potenciales focos de incendio.

Desde la organización ambiental mantienen que la intensidad del fuego en el último mes va a tener consecuencias en la flora de la zona, especialmente en el Cerro Chovoreca, donde el incendio está causando la erosión del suelo.

“La intensidad del fuego en el bosque seco ha sido tan afectada que el suelo se ha quedado desnudo, expuesto”, agregó Rodas.

Como consecuencia del incendio, el Congreso de Paraguay aprobó la emergencia ambiental en los departamentos de Alto Paraguay y Boquerón, las dos zonas más afectadas por el fuego.

Además, la Fiscalía anunció la apertura de una investigación para determinar si el origen de los incendios se debe a las quemas incontroladas de rastrojos en las fincas agrícolas, una práctica habitual en este periodo previo a la época de lluvias.