José María Hernández

Asunción, 23 may.- Efraín Alegre, el perdedor de las elecciones presidenciales del pasado 22 de abril, continua en silencio sobre la victoria del conservador Mario Abdo Benítez y sin cerrar las heridas del Partido Liberal, el mayor de la oposición, dividido y condenado a otros cinco años en la oposición.

Alegre, líder del partido y candidato presidencial por la alianza Ganar, recibió 1.110.464 votos (42,74 %) frente a Abdo Benítez, del conservador Partido Colorado, que ganó las elecciones con 1.206.067 votos (46,42 %), según los resultados definitivos divulgados este lunes.

El 22 de abril, cuando la Justicia electoral dio la victoria provisional a Abdo Benítez, Alegre dijo que se pronunciaría al respecto en cuanto se conocieran los datos oficiales.

Días después denunció casos de fraude en el recuento, demandas a las que sumaron dirigentes del Frente Guasu, la concertación de izquierda que acompañó al Partido Liberal en la dupla presidencial bajo la alianza Ganar.

Tras un mes de las elecciones y días después de que la Justicia Electoral difundiera los datos definitivos, Alegre sigue callado sobre el triunfo de Abdo Benítez, quien asumirá la Presidencia el 15 de agosto.

En cuanto a las denuncias de fraude, el Partido Liberal, tras la reunión de su Directorio este martes, rebajó el listón para mencionar que se habían producido “falencias” en el proceso electoral que “ponen en peligro inminente la vigencia del Estado de Derecho”.

En esa resolución, se señalan irregularidades en la conformación de las Juntas Cívicas y de las mesas electorales, manipulaciones en el recuento provisional de la Justicia Electoral y en las encuestas que se publicaron antes, que dieron hasta 30 puntos de ventaja a Abdo Benítez sobre Alegre.

El directorio concluyó instando a una modificación de las leyes electorales y apostando por cambios que garanticen la transparencia.

Pero sin ninguna referencia al triunfo de Abdo Benítez o reconocimiento de una derrota que por otra parte fue por la mínima.

De hecho, el directorio, con una mayoría favorable a Alegre, tuvo como primer orden del día la posible renuncia del presidente de Paraguay, Horacio Cartes, y su eventual juramento como senador, tras obtener un escaño en las elecciones.

Los integrantes del Directorio acordaron recomendar a todos sus parlamentarios oponerse a aceptar la renuncia de Cartes, en caso de darse, y a su juramento como senador activo al considerarlo anticonstitucional.

No obstante, ese punto tardó en ser tratado ante la exigencia del sector del senador Blas Llano, opuesto a Alegre, de que se debatiera primero sobre el uso de los fondos que se utilizaron en la pasada campaña electoral y se explicara cómo fueron utilizados.

En medio de gritos y empujones entre los dos sectores, Alegre trasladó la reunión de los 55 miembros del directorio a una sala a puerta cerrada, mientras que cientos de militantes se quedaron en el patio y en la calle a escuchar la sesión por los megáfonos.

Pese a la posterior resolución del directorio, las espadas siguen en alto.

Llano ya ha declarado que votará a favor de la renuncia de Cartes si el mandatario da ese paso, que debe ser rechazado o aprobado por el Congreso.

Otros dirigentes han pedido la dimisión de Alegre por la derrota electoral, su segunda consecutiva como candidato presidencial, y por condenar de nuevo al partido a transitar otros cinco años en la “llanura” política.

Un capítulo más dentro de una división que se evidenció el pasado año, cuando legisladores afines a Llano apoyaron al Partido Colorado en su pretensión de habilitar un segundo mandato presidencial, prohibido por la Constitución.

El sector conducido por Alegre lideró las protestas contra la reelección presidencial, que habría permitido que Cartes se presentara a un nuevo mandato.

Ello devino en la quema de parte del edificio del Congreso por parte de manifestantes opuestos a la reelección, y el posterior asalto policial a la sede del Partido Liberal, con la muerte de un joven militante por el disparo de un agente.

Y en acusaciones de traidor a Llano y los suyos por parte de los partidarios de Alegre que todavía perduran en el día a día del partido.