Asunción, 4 oct. – Los incendios que sufre Paraguay desde el mes pasado han mostrado el arrojo de los bomberos del país, un cuerpo de voluntarios que suple la falta de un servicio dependiente del Estado y que está a la espera de una mayor asistencia estatal ante el riesgo de su misión.

Se trata de un colectivo de unas 7.000 personas repartidas entre la Junta Nacional de Cuerpos de Bomberos Voluntarios del Paraguay (JNCBVP) y el Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay (CBVP), este con 41 años de existencia.

Dos cuerpos que se gestionan a través de la solidaridad internacional con la donación de herramientas, equipos de protección y carros de segunda mano, y con los aportes de particulares.

De hecho es común ver a esos bomberos realizando colectas entre los conductores de alguna importante avenida de Asunción.

Entre sus demandas figuran la de una mayor asistencia del Estado ante los riesgos que entrañan la naturaleza de ese voluntariado, como coberturas de salud y seguro de bajas laborales por enfermedades temporales o permanentes.

Algo que figura en un proyecto de ley planteado por la diputada Katya González, y que cobra una mayor dimensión con los incendios que devastaron más de 300.000 hectáreas de bosques en el norte del Chaco, en la frontera con Bolivia y Brasil, y otras áreas naturales de la región oriental.

González dijo a Efe que el proyecto pretende que los bomberos dispongan de un seguro de salud que además contemple bajas laborales por enfermedad, si bien señaló que la profesionalización “sería lo ideal”.

Explicó que los bomberos voluntarios operan bajo una antigua ley que desde el 2014 concede subsidios anuales a la JNCBVP y al CBVP.

Pero reconoció que esos colectivos están organizados “de forma ajena a la estructura del Estado, al arbitrio de las circunstancias no solo de esa persona sino toda su familia”.

En ese sentido, el comandante del CBVP, Carlos Torres, dijo a Efe que la iniciativa legislativa supondrá “un tipo de ayuda social, porque el bombero está totalmente desprotegido”, ya que si padece algún accidente debe costearse la totalidad de los gastos.

En la retina quedan accidentes como el ocurrido en 2015, cuando tres bomberos voluntarios murieron asfixiados en el interior de un silo dedicado al acopio de arroz, donde trabajaban tras sofocar un incendio.

Torres comentó que la labor de esos colectivos salen a relucir cuando ocurren siniestros de envergadura como los recientes incendios forestales.

Esos incendios obligaron al Gobierno a declarar el estado de emergencia ambiental en los departamentos afectados y a movilizar además a efectivos de las Fuerzas Armadas para su contención con la ayuda de aviones cisternas provenientes de Argentina, Brasil y Chile.