Asunción, 22 abr (EFE).- Mario Abdo Benítez es desde hoy el rostro dominante del centenario Partido Colorado y del modelo conservador de la formación tras convertirse en el presidente electo de Paraguay, cúspide de una carrera política a la que llega con 46 años.

Abdo Benítez venció hoy a quien era su mayor obstáculo para auparse a la Presidencia, el liberal Efraín Alegre, de la alianza de oposición Ganar, según los resultados preliminares de la Justicia Electoral.

El exsenador, que asumirá su mandato el 15 de agosto, es junto a Nicanor Duarte (2003-2008) el presidente electo más joven de Paraguay tras la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989).

Casado con Silvana López Moreira, su segunda esposa, con la que tiene un hijo, además de otros dos de un matrimonio anterior, se convierte en el séptimo mandatario del Partido Colorado en 28 años de democracia.

Con un intervalo de dos presidentes de otros partidos, Fernando Lugo (2008-2012), del izquierdista Frente Guasu, y Federico Franco (2012-2013) del Partido Liberal.

Su victoria alza al Ejecutivo a quien se crió en el seno del coloradismo y cuyo padre fue secretario privado de Stroessner durante la dictadura, un periodo que no vivió de lleno pero que según sus detractores nunca ha condenado con firmeza.

A los 16 años se fue a Estados Unidos a estudiar márketing en la universidad Teikyo Post University, en el estado de Connecticut, para a su vuelta, tras la caída de Stroessner, formarse como subteniente reservista de la Fuerza Aérea y paracaidista militar.

En 2013 entró en la primera línea de la política como senador en la elecciones de ese año, las que llevaron a la Presidencia a Horacio Cartes.

Desde entonces ha ido construyendo su propia figura bajo el nombre de ‘Marito’, como se le conoce tanto en el ámbito político como entre la ciudadanía.

Una figura que se ha ido perfilando como independiente dentro del partido al formar el movimiento “Colorado Añeteté” (Colorado Auténtico, en idioma guaraní), considerado la facción disidente de la formación en la pasada legislatura.

Abdo Benítez no tembló a la hora de enfrentarse a Cartes el pasado año cuando la corriente interna del mandatario promovió un polémico proyecto para habilitar la reelección presidencial.

Ello desembocó en una ola de violencia que finalmente provocó la retirada del proyecto.

Con ese capital adquirido por su oposición a ese plan de reelección, “Marito” continuó su pulso con Cartes, quien apostaba por el exministro de Hacienda Santiago Peña para sucederle.

En las pasada primarias de diciembre, Abdo Benítez se impuso a Peña como precandidato a una Presidencia que ahora es suya.

Tendrá la misión en los próximos cinco años de mantener al partido unido para garantizar la gobernabilidad.

Y desde las premisas que ha defendido en su campaña: aumentar la inversión en los precarios sistemas de salud y educación y hacer frente a una corrupción que hace tambalear la institucionalidad del país y alerta a la inversión extranjera.

Sobre ese plan, que pasa por una reforma constitucional, con la mejora del desacreditado Poder Judicial en el punto de mira, Abdo Benítez se ha comprometido a continuar con los proyectos de inversión desarrollados durante el Gobierno de Cartes, en concreto las infraestructuras, donde Paraguay se sitúa por detrás de Haití.

Ello dentro de una ideología conservadora y contraria a la ideología de género o unión civil igualitaria que, por otra parte, es dominante en la sociedad paraguaya