Javier Balbuena Estigarribia

La mayoría de los paraguayos venimos siguiendo de diferentes maneras los últimos sucesos políticos desde las previas de las elecciones internas de los partidos políticos y hasta la sesión sin quórum donde debía tratarse la aceptación o no de la renuncia del Presiente de la Republica; algunos con poco interés lo siguen de paso y lo mas probable que consideren que los acontecimientos políticos no los afecta, otros; siguen con más interés, probablemente porque forman parte de algún equipo político o por el mero placer de informarse.

Para el primer grupo de paraguayos mas concentrados en sus propias actividades probablemente hay cosas que no figuran en su agenda diaria, pues como comúnmente se dice el “día a día” no da para meterse en problemas que no están a su alance solucionar y que por las dudas meterse o no meterse no empeorara ni mejora su condición de vida.

Para el segundo grupo de paraguayos más interesados en la política, que siguen las diversas situaciones, las estrategias y versiones de los hechos políticos a los efectos de encontrar ellos mismos sus propias explicaciones o justificaciones, más que nada apasionadas, pues aquí para cada equipo hay una versión; es decir hay tantas versiones como equipos políticos puedan conocerse.

Pero este segundo grupo cuenta también con los que escuchan y ven de todo por el mero placer de saber, pero sin llegar a definir que la política produce algún efecto en su vida.

Finalmente, estemos en el primer o en el segundo grupo todos somos paraguayos, y tal como acostumbradamente se menciona en los discursos “TODOS SOMOS DESCENDIENTES DE LOS GRANDES PROHOMBRES Y HEROES DE LA PATRIA”, y por lo tanto con el derecho a recibir por parte de las autoridades mejores días para nuestras familias.

No pude ser que a estas alturas aun sigan siendo noticias la falta de rendición de cuentas del candidato Liberal, el poco tino de dicho partido en demorar el reconocimiento de su derrota, la ruptura de histórico Abrazo Republicano entre las fuerzas del Movimiento Honor Colorado y el Movimiento Colorado Añetete, la falta de quorum en la sesión del Congreso para tratar la renuncia del Presidente Cartes y otros hechos más, que en verdad, en nada contribuyen al desarrollo de nuestro país.

Cuantos paraguayos en su propio silencio, aceptando como sin quejarse, trabajando sin inmiscuirse, quejándose en voz baja, pero siempre con interrogantes se hacen las siguientes preguntas.

¿Estas crisis construyen las Patria que queremos?

¿Estas crisis son parte de la senda del desarrollo?

¿Estas crisis le dan institucionalidad a la República?

¿Estas crisis cumplen las propuestas electorales?

Hagamos todos una profunda reflexión acerca de los que nos toca vivir en el Paraguay, pensemos las respuestas a esas preguntas y descifremos que tanto tiempo estamos perdiendo o invirtiendo como país en estas cuestiones.

La tarea de buscar las respuestas debe ser de todos y todos implica ciudadanos, actores sociales, actores políticos, autoridades en general, estrategas, maniobreros, vendedores de espejos, creadores de problemas y vendedores de soluciones; todos en el lugar donde estemos debemos razonar las respuestas.

Cuanto menos se podrán justificar algunas de las crisis, pero sin duda alguna, ninguna de ellas favorece a la salud de la República, ninguna de ellas crea mejores condiciones laborales, ningunade ellas convence a los empresarios paraguayos y extranjeros de invertir en el país, ninguna de ellas modifica nuestro estatus internacional, y por sobre todas las cosas ninguna de ellas elimina la pobreza, ninguna de ellas mejora la educación y la salud, ninguna de ellas aumenta la posibilidad que nuestro país se ubique entre los mejores de la región.

Dicho esto, y con las respuestas que cada uno pudo encontrar, aboquemos a lo importante, a lo necesario y por supuesto también a lo urgente; aboquemos a la búsqueda del equilibrio político y pongamos a la Patria en primer lugar, pues con el justo equilibrio de las pasiones políticas se podrá agendar mejores días para nuestro país.

 

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