Asunción, 3 feb. – Este lunes, los cancilleres de Paraguay y Brasil, Antonio Rivas y Ernesto Araújo, se reunieron en Asunción para avanzar en los asuntos de la agenda bilateral como el desarrollo de las infraestructuras, el comercio o la seguridad, y garantizar una “prosperidad compartida” para ambos países.

En una declaración conjunta tras el encuentro, Rivas y Araújo insistieron en la necesidad de conexiones como los puentes que se están construyendo sobre el río Paraná e infraestructuras como el corredor bioceánico, que en opinión de ambos favorecerá el crecimiento, el comercio y la inversión extranjera en la región.

“Tenemos una visión en conjunto desarrollista a nivel de conectividad, de acción de desarrollo en cuanto a nuestras regiones y, más que nada, de cooperación mutua, con el objetivo principal de beneficiar a la ciudadanía en general, tanto de Brasil como de Paraguay”, apuntó Rivas.

El canciller paraguayo también recordó que Brasil es en la actualidad el tercer inversor extranjero en el país, puesto que podría abandonar en los próximos meses para escalar hasta la primera posición gracias al proyecto Omega Green de la empresa brasileña ECB Group, que instalará una planta de biocombustibles en la localidad paraguaya de Villeta.

Su homólogo brasileño destacó que Brasil volverá a un ciclo de crecimiento que “sea sólido y duradero”, con una proyección del 2 % para 2020, según los datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), y espera que ese comportamiento “se comunique a Paraguay”.

Para ello, abogó por buenos acuerdos, infraestructuras y cooperación dentro de “esa visión ambiciosa”.

Araújo informó también de que Paraguay y Brasil firmarán el próximo 11 de febrero un acuerdo automotriz que dará al sector paraguayo libre acceso a Brasil.

Con este acuerdo, ambos países resolverán las discrepancias surgidas en julio de 2019 cuando el Gobierno brasileño trató de imponer a las autopartes paraguayas una tasa del 16 %, al no existir un acuerdo bilateral entre los dos países sobre el sector automotor.

ITAIPÚ EN SEGUNDO PLANO

A pesar de que la revisión del Anexo C del Tratado de Itaipú, represa compartida por ambos países, será uno de los principales retos de ambos Gobiernos de cara a 2023, Rivas y Araújo apenas se pronunciaron sobre esta cuestión en su declaración.

Rivas señaló que se habló sobre “la formación del equipo de Paraguay para la revisión del Anexo C”, relativo a las cuestiones financieras de la entidad binacional, y del Tribunal de Cuentas de Itaipú.

Igual de escueto se mostró Araújo, quien añadió que su país también “está preparándose” para “poder empezar en el momento oportuno”.

En el año 2023, cuando se cumplan 50 años de la firma del Tratado de Itaipú, Brasil y Paraguay deberán revisar las condiciones del Anexo C, que hasta ahora establecen que los excedentes de energía del lado paraguayo se venden a precio de costo a Brasil.

Además, las negociaciones de Itaipú se han convertido en un tema controvertido para el Gobierno del paraguayo Mario Abdo Benítez, después de que el pasado julio se conociera la existencia de un acta de compra de energía con Brasil, que estuvo a punto de exponerle a un juicio político.

SEGURIDAD FRONTERIZA

Durante la reunión celebrada en la Cancillería paraguaya, los equipos de ambos países enfocaron la seguridad fronteriza como una prioridad no solo para Brasil y Paraguay, sino para la región, como sostuvo Rivas.

Ambos países se encuentran ahora “en la misma página” en sus esfuerzos por combatir el crimen organizado, según Araújo, quien agregó que mantienen “el compromiso total de seguir en eso”.

“La seguridad y la defensa es algo que nos une, la prioridad que damos porque nuestra gente nos requiere eso, que trabajemos en contra del crimen organizado, en contra del narcotráfico, en contra del terrorismo”, añadió.

La agenda de Araújo, de un día de duración, concluirá con una reunión con Abdo Benítez.