El presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, visitó hoy uno de los predios militares donde se encuentran desplazados los damnificados por las inundaciones para entregarles víveres y pedir a sus compatriotas que no sean “indiferentes ante el dolor” de otros paraguayos.

“La construcción de políticas públicas es nuestra obligación, pero ser solidarios es la obligación de todos los paraguayos de bien”, dijo el presidente ante las 200 familias que tuvieron que trasladarse de manera temporal al predio del Regimiento de Caballería RC 4, a las afueras de Asunción.

Las crecidas del río Paraguay a causa de las lluvias obligaron a unas 7.800 familias a dejar sus hogares en los barrios ribereños, según datos de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN).

Sin embargo, la mayoría de las personas que viven en el predio RC4 residen allí desde 2014, “a la espera de una vivienda definitiva”, como precisó el titular de la SEN, Joaquín Roa.

Por eso, Juan Carlos Ortellado, presidente de la Comisión Nueva Esperanza, el proyecto de barrio en el que este grupo de familias espera vivir, aprovechó la presencia del mandatario para pedirle una solución rápida.

Ortellado recordó que llevan “casi cinco años a la espera de una solución habitacional” y exigió “agilizar el proceso para culminar” el barrio Nueva Esperanza.
A la espera de que llegue esa vivienda, los desplazados recibieron hoy bolsas con alimentos que, a juicio de Roa, contribuirán a “oxigenar bastante el presupuesto familiar” de estas personas.

El titular de la SEN también hizo un balance general de la situación de las casi 7.800 familias afectadas, que se encuentran “bien asistidas y contenidas dentro de la precariedad” en la que se ven obligadas a vivir.

Roa no descartó que ese número aumente en los próximos meses, ya que las lluvias se mantienen en el norte del país, donde se ubica la cuenca alta del Río Paraguay, y también el Pantanal.

La SEN estima que la nueva riada llegue a Asunción entre los meses de marzo y abril.
El nivel actual del río Paraguay a su paso por la capital se sitúa en los 5,42 metros, por debajo ya del nivel crítico, aunque todavía por encima de la alerta.