Primer juicio por videoconferencia a miembros de guerrilla de Paraguay

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Dos presuntos miembros del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) afrontan desde este martes el primer juicio por videoconferencia a integrantes de ese grupo armado, que opera en el norte del país con secuestros y ataques a haciendas agrícolas, una fórmula judicial que obedece a razones de seguridad.

Reinaldo Zeballos y Santiago Mercado Sosa, apresados en 2016 bajo los cargos de asociación terrorista como presuntos miembros de la estructura logística del EPP, participan del juicio desde una sala del penal de Concepción, capital del departamento norteño del mismo nombre.

El fiscal de la causa, Carlomagno Alvarenga, dijo a Efe que el procedimiento obedece a una medida acordada de la Corte Suprema de Justicia de julio pasado “que autoriza este tipo de juicio principalmente por motivo de seguridad, a fin de evitar traslados de personas que se consideran peligrosas”.

Señaló que el primer día del proceso. que probablemente durará dos semanas, transcurrió sin inconvenientes “con todas las garantía del ejercicio a la defensa”, con lo que los procesados presencian todo a través de medios telemáticos todo lo que ocurre en la audiencia.

Zeballos y Sosa, que se exponen a una pena máxima de 15 años, están acusados de haber intentado matar a un miembro de las Fuerzas de Tarea Conjunta (FTC), una unidad mixta integrada por militares y policías, desplazada a esa región para combatir al EPP.

Este tipo de procedimientos por videoconferencia es el primero a reclusos de alta peligrosidad tras la liberación a tiros, el pasado día 11, de un presunto narcotraficante en momentos en que era conducido de vuelta a su encierro tras comparecer en los tribunales de Asunción.

En este ataque, ejecutado el pasado día 11 en un avenida de acceso a Asunción, murió el comisario Félix Ferrari y acabó con la liberación de Jorge Samudio, alias Samura, señalado como líder local del grupo criminal brasileño Comando Vermelho que trafica cocaína a Brasil.

El EPP, fundado en 2008, se sustenta a través de secuestros, entre los que figuran el del suboficial de la Policía paraguaya Edelio Morínigo, retenido desde hace cuatro años, y de quien solo se ha entregado una prueba de vida al comienzo del cautiverio.

Además, una escisión del grupo secuestró en octubre de 2016 al ganadero Félix Urbieta, que desde entonces se encuentra en paradero desconocido.